Seguimos con el especial de Halloween en la web y hoy nos toca desgranar uno de los clásicos más fascinantes del cine de terror.  ¡La inolvidable Freaks!

Cartel Freaks españa
Cartel original de Freaks en España.

Freaks o la parada de los monstruos es una película insólita. Considerada la obra cumbre del prolífico director Tod Browning, nos sumerge en uno de los relatos de terror más humanos de la historia del cine. Un film que sorprende por su atrevimiento y modernidad en una época (1932) donde los espectáculos de fenómenos (freak shows) estaban a la orden del día.

Fue realizada por la MGM en uno de los procesos de producción más malditos y fascinantes de toda la industria hollywoodiense.

Un proceso que desde el casting ya parecía condenado pues la mayoría de los actores se negaron a participar por lo siniestro de su argumento. Tuvieron que recorrer todo el país en busca de los candidatos adecuados. Porque en esta película no hay nada impostado ni se utiliza maquillaje alguno en los denominados freaks. Son personas auténticas con limitaciones reales. Lo que, por otro lado, llevó a situaciones extrañas por el carácter irreemplazable de algunos de ellos.

Barbaridades como que los enanos protagonistas tuvieran que hacer de pareja romántica cuando en realidad eran hermanos o que hubieran de cambiar el género de alguna persona para el rodaje por cuestiones higiénicas.

Harry Earles y Daisy Earles, los hermanos que interpretan a una pareja de prometidos en Freaks (1932).

Aun así, contó con un gran presupuesto y la participación de estrellas de primera categoría como Leila Hyams en el papel de Venus o Henry Victor en el de Hércules.

Leila Hyams como Venus en Freaks (1932).

 

Henry Victor como Hércules en Freaks (1932)

Vale, pero…

¿Cómo diablos llegó a realizarse una cinta tan estrambótica de la mano de la Metro-Goldwyn-Mayer, una de las productoras más comerciales que existen?

En la época de transición hacia el cine sonoro y en el contexto de la Gran Depresión pasaron cosas extraordinarias como esta, apuestas increíbles en la industria que no se repetirían más. Aunque sigue siendo una respuesta muy escueta.

Vayamos por partes, comenzando por lo más importante…

La motivación artística del autor.

Tod Browning había demostrado su gran capacidad para dirigir historias de terror retorcidas en cintas anteriores como Garras Humanas (The Unknown,1927) o La casa del horror (London After Midnight, 1927) todas producidas por la MGM.

Aunque había un proyecto que no conseguía sacar adelante, pero que le obsesionaba más que ningún otro desde hacía mucho tiempo.

Una obra que se basaría en un  relato breve de Tod Robbins llamado “Spurs” sobre un enano enamorado de una trapecista que se aprovecha de él. Una obra que se convertiría en Freaks y que reuniría todas las obsesiones de Browning por lo excéntrico y lo circense. Obsesiones que le venían ya de joven cuando con solo 16 años se escapó de casa para trabajar en un circo ambulante como payaso y contorsionista.

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Allí conocería a todo tipo de fenómenos humanos como los que se ven en la película, descubriendo que más allá de sus extravagancias físicas eran personas normales y corrientes.

Tod Browning junto a parte del reparto de Freaks (1931)

Todas estas experiencias le llevarían a un estilo único y al deseo continuo de realizar películas oscuras y melodramáticas sobre el circo. No obstante, las demandas y tendencias de la industria y, sobre todo, la prematura muerte de su actor fetiche Lon Chaney, acabaron retrasando la creación de Freaks hasta un golpe de suerte que nos lleva a…

La motivación económica de la MGM.

Para las productoras, Tod Browning era un director consumado (debutó en 1915 tras un año como ayudante en Intolerancia de D.W.Griffith) que gozaba de una buena reputación entre el público y cuyas últimas películas habían sido altamente rentables. Su primera cinta sonora y la inmediatamente anterior a Freaks, Drácula (1931), había generado 700.000 dólares de beneficio para la Universal Pictures y eso, solo en Estados Unidos. Una auténtica barbaridad para aquella época que la situó entre los taquillazos de su año junto a Luces de la Ciudad, Frankenstein o Fatalidad…

Irving Thalberg 30's
Irving Thalberg.

Todo esto era más que sabido por Irving Thalberg, productor ejecutivo de la compañía rival de la Universal, la mismísima MGM que necesitaba dar con un bombazo cuanto antes (recordemos el contexto del crack económico).  Así que hizo todo lo posible para que Browning dejara la Universal y volviera a dirigir nuevamente en sus estudios. Desde ofrecerle un jugoso proyecto sobre Arsène Lupin hasta comprarle los derechos de varios guiones por los que se había interesado en el pasado.

 

tod browning
Tod Browning.

Browning rechazó todas sus propuestas, insistiendo en que solo volvería si se reanudaba un antiguo proyecto, que el mismo había iniciado en 1925 y había quedado bloqueado. Volvemos a Freaks.

Naturalmente, Thalberg aceptó y le dio total libertad creativa pensando que daría respuesta a la competencia con la misma eficacia de Drácula.

Se equivocaba completamente.

 

Preestreno y estreno:¡Acabad con el monstruo!

Tras un rodaje sin grandes incidentes, pero cuyas curiosidades y anécdotas darían para dos artículos más, la película estaba lista para un primer contacto en las sesiones de control.

Tod Browning directing Freaks
Rodaje de la mítica escena del banquete nupcial en Freaks (1931).

En el preestreno, que no el estreno, ya salieron escaldados por las críticas que tildaban el contenido del film de aberrante y escandaloso. Llegando al punto de que, tras una de las sesiones, una mujer amenazó con denunciarles porque afirmaba que el contenido de algunas imágenes le había causado un aborto espontáneo. Efectivamente, las reacciones fueron más grotescas que la película en sí.

Thalberg, que no quería verse hundido en la miseria, realizó varios recortes extrayendo casi media hora de metraje para su estreno. Quitando enteramente escenas fuertes donde los freaks castraban al personaje de Hércules y añadiendo un happy ending. Lo que acabaría resultando en la versión de una hora que se ha conservado hasta la actualidad. Aquí conviene recordar que Thalberg ya tenía un infame recorrido en estas cuestiones pues fue el responsable del brutal recorte en el montaje de Avaricia de Erich Von Stroheim.

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Sea como fuere, sus cambios no surgieron mucho efecto y al estreno de la película en cines, en febrero de 1932, las opiniones de la crítica, salvo alguna notable excepción, fueron igual de atroces. El público, no obstante, se agolpaba en los cines por el morbo que había provocado todo el asunto.

Original newspaper 1932 about Freaks
Recorte de periódico original que recoge algunas impresiones tras el estreno de Freaks y destaca su originalidad (21 de febrero de 1932).

Para desgracia de Thalberg, que aún creía en el milagro, grupos reaccionarios de puritanos y conservadores cristianos forzaron su retirada del cartel apenas una semana después de su estreno a nivel internacional. En algunos países como el Reino Unido la cinta quedó vetada durante treinta años. Ni falta hace decir que las pérdidas fueron tremendas, pero la MGM casi lo agradecía tras todo el escándalo generado. Tomando la decisión incluso de quitar su famoso sello de todas las copias.

En cuanto a Browning, tal fracaso supuso un duro golpe para su carrera. De poder escoger y proponer ideas a tener que aceptar lo que le dieran para poder pasar el mes. Acabó retirándose en 1939 tras dirigir solo cuatro películas en un lapso de siete años. La más resaltable  quizás sea “Muñecos infernales (The Devil Doll, 1936). Por sus rasgos precursores del cine de terror ochentero y porque se nota en su esencia la devoción por lo freak de Browning por enésima y última vez…

Poster «The Devil Doll» (1936)

Afortunadamente, Freaks se revalorizó con el paso del tiempo  hasta alcanzar su merecido estatus de obra de culto. Inspirando producciones más actuales como American Horror Story: Freak Show (2014) o a obras maestras como El hombre elefante (1980).

La técnica y la trama: Terror en perspectiva

Lejos de todo el sensacionalismo que despierta su producción, un visionado con un prisma actual no debería trastocar a nadie. La estructura de la película es la de un melodrama de horror clásico bastante simple: introducción, conflicto central, desengaño y venganza.

Con algunas particularidades en su forma, nos presenta a los personajes durante la primera mitad de la película con escenas que rayan el documental. Planos fijos con una escenografía limitada y bastante sobria nos conducen, poco a poco, a un final trepidante donde lo que ha sido despreciado se alza y toma su lugar desde los suelos. Una reivindicación que subvierte los tópicos del cine de terror y del cine clásico en general.

Por otro lado, llama la atención el tono de comedia retorcida que impregna la película con personajes como las hermanas siamesas. Aportan un entramado de escenas que descolocan y desconectan de la trama principal. Dejando intuir muy bien ese lado humorístico y perverso de Browning. Aunque la secuencia del beso compartido es impagable…

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siamese sisters kiss scene freaks
Fotograma de la escena del beso compartido en Freaks con las hermanas siamesas Daisy y Violet Hilton (1932).

Destaca a su vez la estética oscura que se va acentuando a medida que avanza el film. Llegando al máximo tenebrismo en la intensa tormenta durante el clímax final. Toda una evolución visual que deja imágenes para el recuerdo como los freaks intrigantes bajo el carromato.

Toda la escena del banquete nupcial queda también inevitablemente en la memoria con la gran copa tambaleándose hacia un rechazo inminente en ese inquietante canto que entona:

Gooba Gabba, Goobe Gobble, we accept her… one of us…”

Gooba Gabba Freaks scene
Escena del banquete nupcial en Freaks con link al vídeo de la Warner Archive (1932).

A pesar de todo, el verdadero horror en esta historia lo producen los personajes de Cleopatra (estereotipo de la belleza) y Hércules (estereotipo de la fuerza). Su carencia de empatía y su mezquindad sin fondo son lo realmente pertubador. Dos personajes que, colmados de inseguridades e incapaces de afrontar su situación en el circo, se burlan y se aprovechan cruelmente de aquellos a los que no consideran ni humanos.

Cleopatra y Hercules
Cleopatra (Olga Baclanova) y Hércules (Henry Victor) burlándose de Hans (Harry Earles).

Pues son incapaces de darse cuenta de la dignidad que presentan esas personas al vivir conformes con sus limitaciones, colaborando entre sí y cuidándose para que la vida no les resulte tan difícil. No hay mayor ejemplo de humanidad.

Es ese prejuicio continuo al que están (y estamos) sometidos y del que tanto cuesta librarse lo que aterra y acongoja profundamente. Cleopatra y Hércules representan a verdaderos monstruos que no vacilan en confabularse para intentar un asesinato por la más pura codicia (el vil metal).

La comunidad, sin embargo, no se dejará avasallar sin más por sus actos. Al llegar el desenlace, responderán unidos a sus ofensas con una ferocidad sin igual. A golpe de navajazo se abrirán camino, reptando por los suelos a los que les ha condenado la vida.

Es, probablemente, la violencia final, que unos alaban y otros critican de formas tan ambivalentes, lo que le otorga la categoría de mito. ¿Son empoderados como humanos o son descubiertos y marcados como monstruos enajenados? Lo dejo a vuestro criterio amigos lectores. Para mí resuena implacablemente el célebre aforismo de Nietzche:

Quien con monstruos lucha cuide a su vez de convertirse  en monstruo…

 

 

Bibliografía:

Herzogenrath, Bernd. «Join the United Mutations: Tod Browning’s Freaks» (2002). Post Script: Essays in Film and the Humanities. Vol 21. No.3. East Texas State University.

Smith, Angela M. «Hideous Progeny: Disability, Eugenics, and Classic Horror Cinema» (2011).New York. Columbia University Press.

Nietzche, F. «Más allá del bien y el mal» (1886).

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