Pocos cineastas suelen tener un estilo tan marcado como para ser reconocidos al ver unos pocos segundos de algunas de sus obras. La película que vamos a tratar, Sangre Fácil (Blood Simple), es la primera piedra en la carrera de estos hermanos-directores de Minnesota que sentaría las bases de los recursos narrativos más representativos de su carrera y de gran parte de las señas de identidad de lo que se conoce como «el universo Coen».

 

Joel y Ethan Coen en su juventud - Directores de Sangre Fácil
Joel y Ethan Coen en su juventud

Antes de entrar en materia, vamos a indagar un poco en el pasado de estos dos cineastas y comprobar que el camino hasta llegar a esta primera película, de fácil solo tuvo el título.

 

De Minnesota a Nueva York

La primera mitad del dúo, Joel David Coen, nació en Minneapolis un 29 de noviembre de 1954. Tres años más tarde nacería Ethan Jesse Coen un 21 de septiembre de 1957.

El aspecto más relevante de su vida fue el pertenecer a una familia judía, aspecto que tendría repercusión en gran parte de sus obras.

Mientras Ethan se graduaba en filosofía, Joel participó en el montaje de Evil Dead (1981) de Sam Raimi. Desde entonces se forjó una relación de amistad entre Joel y Sam Raimi que les llevaría a trabajar juntos posteriormente en la película Crimewave (Ola de crímenes… ola de risas) (1985).

Cartel de Evil Dead (1981)
Cartel de Evil Dead (1981)
Cartel de Crimewave (1985)
Crimewave (1985)

 

Después de graduarse en Filosofía, Ethan se mudó a vivir con su hermano. Mientras uno trabajaba de montador el otro hacía de contable en una tienda. Durante ese periodo se fue desarrollando el guión de lo que sería su primer largometraje. Cómo ya hemos comentado, de fácil sólo tenía el título puesto que al tratarse de dos personas sin un nombre en el mundo cinematográfico no consiguieron la financiación necesaria para su primer proyecto a las primeras de cambio.

 

Crowfundig’ y sospechosos habituales

Financiación

El presupuesto total de la película fue de 1.500.000 dólares de los cuales la mitad fue proporcionado por familiares y amigos sin tan siquiera leerse el guión. Los hermanos Coen confeccionaron u nfalso trailer para vender la idea. 

El resto se consiguió gracias a vecinos y negocios de la zona llegando así al objetivo propuesto después de un año de esfuerzo. Se puede decir que el universo de los Coen empezó con un ‘Crowfunding‘.

Con esto empezó un rodaje que duraría ocho semanas y una vez terminada se proyectó en festivales de cine como el de Nueva York o el de Toronto donde llamó la atención de Circle Films la cual se encargó de la distribución a nivel nacional.

 

Aspectos técnicos

Uno de los aspectos más destacados de la producción es la fotografía, que corrió a cargo de Barry Sonnenfeld, el cual se encargó también de la fotografía de Arizon Baby (Rasing Arizona) y Muerte entre las flores (Miller’s Crossing). Barry se pasaría a la dirección y nos traería títulos como La familia Addams, Men in Black o Wild Wild West. 

Barry Sonnenfeld en el set de rodaje de Men in Black
Barry Sonnenfeld en el set de rodaje de Men in Black

En el apartado de montaje contarían con la colaboración de Don Wiegmann y Roderick Jaynes. Para Don Wiegmann fue su primera y única película pero lo más destacable es la labor de Roderick Jaynes que no era más que un pseudónimo de los propios Joel y Ethan Coen para montar sus propias películas.

Otro aspecto importante fue la música. Para la banda sonora contaron con el talento del compositor Carter Burwell,  que desde entonces se convirtió en una constante en el universo de los Coen componiendo casi todas las bandas sonoras de su filmografía.

Por último destacar un detalle curioso respecto a su duración. En su estreno inicial en cines la película duraba 99 minutos. Aunque esa versión no acabó de gustar a los Coen con lo que, aprovechando el re-estreno en salas y el lanzamiento en formato doméstico de la cinta se hizo un nuevo montaje que redujo la duración a los 96 minutos. Pocas veces se ha visto que un Director’s cut  sea más corto que la versión inicial estrenada en salas.

 

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Reparto de Sangre Fácil

Para los cuatro papeles principales de la cinta se contó con el trabajo de John Getz que interpreta a Ray, el interés romántico de Abby. Aquí debutó Frances McDormand, una actriz que se convertiría en una constante en la carrera de los hermanos Coen. No solo por aparecer en la gran mayoría de films si no por estar casada con la mitad del dúo de cineastas, Joel Coen.

El papel del marido de Abby y jefe de Ray corrió a cargo del actor Dan Hedaya y M. Emmet Walsh el papel del pintoresco detective privado Loren Visser. 

M. Emmet Walsh en Sangre fácil
M. Emmet Walsh en Sangre fácil
Frances McDormand en Sangre fácil
Frances McDormand en Sangre fácil

Un reparto de caras nuevas o poco conocidas, amigos detrás de las cámaras, músicos que empezaban en el mundo del cine y problemas de financiación. Estos fueron los ingredientes para cuajar lo que en es una ópera prima como pocas se han visto en cualquier realizador.

No solo fue alabada por la crítica si no que se alzaría con el premio del jurado de Sundance a mejor película dramática. 

Las buenas críticas no se vieron reflejadas en los resultados de taquilla. Pese a superar lo invertido con un total de 2 millones de dólares aproximadamente, se necesitó un re-estreno en el año 2000 para alcanzar la cifra de 3.851.855 $.

Fue gracias a ese relanzamiento que se pudo disfrutar fuera de Estados Unidos. Antes tan solo se pudo ver en los distintos festivales en los que participó.

 

Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos

Ese fue el título del remake chino que se estrenó en 2009. Una versión muy libre que no gozó ni del éxito ni de la recepción tan entusiasta de la crítica, si no, de todo lo contrario.

A partir de este punto vamos a desgranar un poco más la trama de la película y detallando aspectos cinematográficos claves en la película y en la futura carrera de los Coen. 

Así que, ¡aviso de ¡SPOILERS!

 

El inicio del universo Coen

Escena inicial de Sangre Fácil
Escena inicial de la película

Lo primero que vemos al inicio de Sangre Fácil son distintos planos del estado de Texas donde transcurrirá la trama y sobre estos la voz en off del personaje Loren Visser. El monólogo que suelta no solo nos prepara para lo que vamos a ver si no que define muy bien el espíritu del cine de los Coen.

“…Now, I don’t care if you’re the pope of Rome, president of the United States or Man of the Year. Something can always go wrong.”

Da lo mismo seas quien seas que si algo puede salir mal, saldrá mal. Y esto es una constante en los distintos personajes de la filmografía de estos dos hermanos.

El film no pierde el tiempo en retrasar el inicio de la trama para presentar a los personajes. Va directa al grano, presentándonos el conflicto y a los protagonistas a la vez. En apenas cinco minutos de cinta sabemos que el personaje de Frances McDormand, Abby, tiene un lío con Ray y que estos están siendo investigados por el detective privado Loren Visser contratado por el marido de Abby, Julian Marty. En pocos minutos no solo nos presentan la trama o sus personajes sino todo un universo plagado de personajes pintorescos marca de la casa, además de plantar varias semillas que darán sus frutos más adelante en la trama. Nada está dejado al azar. 

 

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El estilo por encima de todo

Un ejemplo de la maestría con la que mueven la cámara y la manera tan rápida de editar para crear tensión es la escena de enfrentamiento entre Abby y su marido Julian Marty, haciendo plano contra plano entre el bolso y Julian Marty y acto seguido del marido mientras tiene a Abby agarrada y la pistola.

En esta escena los Coen anticipan el forcejeo mostrando al perro de Julian Marty y enfocando al bolso. Tras una enérgica edición resuelven la acción con un travelling frontal. Esta empieza en el suelo y acaba a la altura de las caras de los personajes. El personaje de McDormand le acaba mordiendo un dedo a Ray y propinándole una patada en la entrepierna que no solo acaba fija el plano si no que corta en seco la música de fondo.

Travelling frontal hacia los personajes de Julian Marty y Abby
Travelling frontal hacia los personajes de Julian Marty y Abby

 

Los Coen plantan las semillas

La escena del forcejeo es el desencadenante de la espiral de violencia y muerte que irá sucediéndose a lo largo de la película. Julian Marty decide volver a contar con los servicios de Loren Visser para acabar con la vida de los dos amantes. En este momento entran en juego dos semillas plantadas al principio. La pistola con tres balas de Abby y el mechero Zippo de Visser.

Loren Visser no solo intenta engañar al marido haciéndole creer que los ha matado si no que después de cobrar la recompensa decide deshacerse del marido con la propia pistola de Abby y así inculparla.

Parece que la jugada le sale bien al personaje de M. Emmet Walsh, pero como bien nos decía en la voz en off al principio de la cinta: “Cualquier cosa, siempre puede salir mal”.

Plano en el que se ve a Julian Marty con un disparo y el Zippo bajo los peces
Plano en el que se ve a Julian Marty con un disparo y el Zippo bajo los peces

La infame muerte

Ray es el que se encuentra el cadáver de Julian y la pistola de Abby, con lo que empieza el juego de malentendidos y la escalada de violencia que no parará hasta el final. Y es en este momento donde los Coen nos regalan una de las escenas más crudas y desasosegantes de toda su filmografía.

 Presenciamos como Ray carga el cuerpo de su jefe, lo deja en el asiento de detrás de su coche y se lo lleva a enterrarlo en medio de los campos de Texas, no sin antes descubrir que realmente no estaba muerto. Angustiado y asustado por la situación, frena en seco y sale del coche corriendo. Al volver al coche se da cuenta que Julian sigue vivo a duras penas y la única opción que le queda es rematarlo.

Julian Marty antes de ser agarrado por Ray y enterrado vivo - Mitad de Sangre Fácil
Julian Marty antes de ser agarrado por Ray y enterrado vivo

Después de cavar el hoyo y arrastrar el cuerpo aún con vida de Julian, este recobra las fuerzas y se saca del bolsillo la pistola de Abby, apretando el gatillo sin éxito. Una pistola que ahora mismo cuenta con dos balas. Ray le arrebata el revolver y empieza a tirarle arena encima, enterrándolo vivo. Una escena que dura aproximadamente quince minutos y no contiene ni una línea de diálogo, narrada magistralmente de manera visual.

Algo que volverán a repetir en el agobiante y violento final.

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Recogiendo lo sembrado

Con Julian Marty fuera de juego y con Ray pensando que fue la propia Abby quien intentó matar a Marty cuando realmente fue Loren Vissen, lo que hacen los Coen es jugar con los protagonistas y con su conocimiento de los hechos para que el espectador, con más información, se sienta aún más agobiado que los propios personajes y sembrar la duda al espectador de cuál será el próximo movimiento. Lo único que está claro es que si algo puede salir mal, saldrá mal.

Loren Vissen sabe que no puede dejar ningún cabo suelto, puesto que el cadáver y la pistola ha desaparecido de la zona del crimen con lo que la única solución es acabar con la vida de Abby y Ray. 

Todo esto nos lleva a la escena final. De la misma manera que la del asesinato infame de Julian Marty, sin prácticamente una línea de diálogo, va generando una tensión constante hasta acabar en una explosión de violencia descarnada.

Mano de Loren Vissen siendo acuchillada por Abby - Final de Sangre Fácil
Mano de Loren Vissen siendo acuchillada por Abby

Y por fin, junto a It’s the Same Old Song que acompaña a los títulos de crédito podemos respirar.

El dinamismo en los movimientos de cámara, los personajes peculiares, universos únicos, el humor negro o la violencia cruda y fuera de lugar. Todos estos elementos son algunas de las señas de identidad de estos dos cineastas que hacen de su cine una experiencia única.

Espero haber descubierto esta película a muchos y a otros haber generado las ganas de volverla a revisitar. Junto a Arizona baby (Rasing Arizona) y Muerte entre las flores (Miller’s Crossing) son tres de las obras de los Hermanos Coen que posiblemente menos se conozcan y creo que merecen mucho la pena ser descubiertas o ser revisitadas.

¡Que el buen cine os acompañe!