“¡Sicansíos!… ¡prended las trincheras!”… y las redes sociales fueron las que ardieron por el doblaje.

Hace ya un tiempo que este fallo en el doblaje del capítulo Tres de la Octava Temporada de “Juego de Tronos” se viralizó; setenta y dos horas después de su emisión, a ese borrón, a ese problema, se lo había tragado la tierra, ya que la banda de audio en castellano había sido sustituida por otra con la frase correctamente doblada.

Durante varios días, Twitter puso el grito en el cielo y corrieron ríos de tinta virtual sobre la cutrez del doblaje y adaptaciones españolas. Volvieron a la vida (periódicamente lo hacen, es el ciclo sin fin) los “Onda Vital”, “Lobezno”, “A todo Gas”… y tantos otros fallos de traducción y adaptaciones más o menos libres, que algunos de nuestros amigos de Hispanoamérica suelen recordarnos amablemente, mientras olvidan convenientemente los “Arturito”, “Citripio”, “Aguja Dinámica” y otras perlas que también nos regalaron las buenas gentes del otro lado del charco en sus doblajes y adaptaciones.

Arturito y Citripio

El caso es que, como dice el refrán, “Dios los cría y ellos se juntan”, con lo que los haters del doblaje en general, hicieron también acto de presencia (por supuesto… otro ciclo sin fin), abanderando su conocido (y repetido hasta la saciedad) discurso sobre el desconocimiento de idiomas en nuestro país, que se debe única y exclusivamente al consumo de películas y series dobladas. Y es que, por esa regla de tres, disfrutando de los audiovisulaes en VO, automáticamente se aprenden idiomas; simplemente con hincharnos a ver cine en sueco, con o sin subtítulos, aprenderemos sueco perfectamente. O coreano… o polaco, o… vamos, el idioma que nos propongamos.

Obviamente, un sistema educativo deficiente, con apoyo casi inexistente a los docentes (y, a veces, al alumnado) y el hecho de que los estudiantes vean su futuro más oscuro que las almenas del castillo en ese capítulo de Juego de Tronos, no tiene nada que ver con la falta de interés por aprender otro idioma.

El doblaje… ese invento diabólico de Franco que ha hecho que nos quedemos a la cola de Europa en lo que al aprendizaje de inglés, francés o alemán se refiere.

Los audiovisuales son un apoyo muy importante para estudiar un idioma, no la base para aprenderlo.

Ese repetitivo discurso de odio en contra del doblaje, acostumbra a sustentarse siempre sobre las mismas afirmaciones, aprendidas y repetidas de otros y que, al ser fácilmente rebatible, suele propiciar enfrentamientos que terminan con frases lapidarias que nada tienen que ver con el debate o, directamente, acabar la discusión en insultos.

Como muestra, aquí dejo una pequeña recopilación de frases y argumentos de los habitualmente utilizados en estos duelos sobre “doblaje sí, doblaje no”:

“El doblaje es un invento de Franco. Es facha. En Italia también pasó. Además, cambia los diálogos y no es fiel al original. También censuran cosas. Es una aberración y no respeta el original. La única forma correcta de consumir audiovisuales es en V.O. o, como mucho, V.O.S. ”.

Primera película con doblaje castellano en los cines

La primera película estrenada doblada al castellano fue “Entre la espada y la pared”, de 1932. Se llevó a cabo en Joinville (Francia), en la sede francesa de la  Paramount.
Se hicieron pruebas con anterioridad, pero ésta ganó en la carrera de ser exhibida en cines. Es decir, estaba en pantallas cuatro años antes de empezar la guerra civil española y siete antes de su “finalización”.

Franco aprovechó el medio, no lo inventó. Igual que Mussolini. Y lo usaron del mismo modo en que se usaron los libros, la música, la prensa, las obras de teatro… ¿Son estos medios los culpables directos de su propia manipulación?

Cierto es que en el doblaje se adaptan los diálogos; esta medida obedece a una necesidad de “tiempo” y “movimientos labiales”… al igual que los subtítulos se adaptan para que “entren” en la pantalla y se puedan leer en el momento adecuado y a la velocidad necesaria. ¿O de verdad alguien cree a pies juntillas que los subtítulos son siempre 100% fieles al original y que no hay ningún tipo de adaptación?

Y si quienes traducen y adaptan el diálogo para el doblaje son buenos profesionales y no estamos hablando de un trabajo realizado en plena época franquista, el resultado será mucho más que aceptable.

“Hay que verlo todo subtitulado, que con la práctica, coges velocidad leyendo y te da tiempo a verlo todo bien. Si no, te pierdes los matices en la interpretación de los actores que salen en la peli. Es lo que querrían los creadores originales de lo que estoy viendo”.

Estas afirmaciones habría que, como mínimo, puntualizarlaDemasiado texto en subtítulos. Lenguaje muy complicado. Falta de visibilidad s. Es verdad que con práctica, lees mucho más rápido los subtítulos y pierdes menos información de lo que ocurre en la pantalla, pero el ojo humano tiene limitaciones y hay cosas que se escapan. Existen vídeos que se pueden encontrar fácilmente en Internet, donde incluso señalan las partes de la pantalla que no ves por estar leyendo. Aunque se lean los subtítulos a toda pastilla.

Lo de los matices de los actores… habría mucho de lo que hablar. Si el actor o actriz original no interpreta bien, el espectador no va a sufrir una gran pérdida (que, por otro lado, suele “repararse” o mejorarse con el doblaje) y si se expresan en un idioma muy distinto al nuestro (culturalmente hablando), apaga y vámonos…

Poniendo como ejemplo el japonés, conozco cantidad de gente que se queja del doblaje de anime porque no son “fieles” a la V.O. … sería bastante curioso hacer un estudio de cómo queda y cuanto aguanta un espectador medio viendo un anime doblado en el que no paren de gritar y sobreactuar en castellano. En el que (casi) todo se dijera con el mismo énfasis y en el que nadie se expresara de una forma cercana a la forma habitual de hablar del espectador. ¿Matices interpretativos? Pocos. Intensidad, toda la que quieras.

Es de cajón que los creadores originales desean que su obra sea disfrutada de la forma en que fue concebida. Actores, Director, Director de Fotografía, Iluminación, Guionistas… son muchos los integrantes de la realización que convergen en un audiovisual y muchos los detalles que no se disfrutan de la forma que fue ideada por sus creadores por estar leyendo cartelitos en la pantalla, que además de distraer, tapan parte de la información que esos creadores nos quieren hacer llegar y, no lo olvidemos, también son una adaptación del guión, no un original en sí mismo.

Y es que muchos de esos creadores, defienden o han defendido el doblaje como instrumento para hacer llegar su obra a quien no domina un idioma extranjero.

El propio Alfred Hitchcock afirmaba que el espectador pierde un 10% de los matices de la película original al ser doblada, mientras que quien lee subtítulos se pierde el 30% (repito que la cita es de Hitchcok, no es una afirmación de mi cosecha). O Jean-Pierre Jeunet, director de “Amélie”, que se quejó de que los subtítulos ingleses de su película se comían demasiadas bromas de la misma.

“Tú también eres un hater. No toleras a quien elije la V.O. y la V.O.S.”

No siempre es así. Diría que muy pocas veces lo es. Yo por ejemplo, soy fiel defensor de que todas las opciones coexistan y que cada cual elija la que desee. Creo firmemente que la mejor opción es la versión original sin ningún tipo de “añadidos” o “adaptaciones”, pero lamentablemente no todo el mundo puede disfrutar así de los audiovisuales y hay que elegir alguna fórmula para poder hacerlo. Y el doblaje hace precisamente eso… una labor social para acercar una obra a alguien que, de otra manera, no podría disfrutarla. Igual, por ejemplo, que cuando se traduce un libro (cosa que, curiosamente, está infinitamente mejor aceptada).

Y es que “el cliente siempre tiene la razón”. Al menos, en lo que a elegir cómo disfrutar de un un hobby se refiere. Todo el mundo tiene derecho a escoger lo que le de la gana en el campo del entretenimiento y el formato en que lo hace, pero sin menospreciar las otras opciones.

“Muy bien. Y si el doblaje es tan guay, ¿Por qué se siguen teniendo fallos tan gordos como el de Juego de Tronos? ¿Qué pasó o por qué hay fallos de vez en cuando?”

Curiosamente, muy pocos días antes de la emisión del capítulo cuyo fallo da título a este artículo de opinión, aparecieron por la red un par de vídeos promocionales donde Eduardo Bosch y Pilar Martín (actores que ponen voz a Jon Nieve y Arya Stark, respectivamente), explicaban las enormes dificultades que estaban sufriendo para doblar en la octava y última temporada.

Hace ya años que muchas de las copias de trabajo que llegan a los estudios de doblaje, sobre todo para el cine, están incompletas (efectos especiales sin terminar… porciones de la película incompleta…) y para las series, suelen llegarles los capítulos desordenados o incluso, sin banda de audio (¿cómo es posible que la actriz o el actor tenga que hacer una locución “en off” (un narrador al que no se ve) si no tienen ni siquiera la voz en V.O. para basarse en la actuación del original?)…

Otro problema recurrente son las copias preciosamente adornadas con marcas de agua, líneas que recorren la imagen de lado a lado… y lo peor de todo (en cuanto a la imagen), el caso de la pantalla totalmente negra con un círculo que sólo les permite ver la boca del personaje a doblar.

Pensado fríamente y con cierto grado de empatía… Tener que actuar, pegándose a la actuación de otra persona, y sin saber realmente qué hay en pantalla…

Saben la línea de diálogo porque tienen el guión delante, pero… ¿y cuando esos guiones tienen la parte de los otros personajes tachada, para que no se pueda leer? Con la imagen en negro, ¿qué está pasando al rededor del personaje? ¿está mal herido? ¿tiene frío? ¿demuestra estar mal emocionalmente de forma sutil o lo hace muy obvio con su actuación física?…

Doblaje únicamente con bocas

Cuando una actriz o un actor llega al estudio, normalmente no sabe ni lo que va a doblar ni lleva el personaje preparado de ninguna manera. Se pone frente al micro “en blanco”, siendo entonces cuando se entera de lo que va a hacer. Desde ese momento, sólo cuenta con las indicaciones de quien dirija el doblaje y el guión, además de la imagen y el audio en V.O.

Si le quitas la imagen, el sonido y el contexto, ¿qué le queda para imitar/copiar en su actuación al original? Pues así es como muchas veces se trabaja. La mayoría de veces.

Si este cocktail explosivo lo coronamos con el problema añadido de tener que entregar los capítulos en menos de una semana o la película que estén doblando en 10 días (son ejemplos), es fácilmente comprensible el porqué una línea de diálogo (que a veces, incluso, se traducen de oído al no poder contar con el guión) se queda en el aire, o mal traducida…o…

… o porqué “nació” Sincasíos y otros casos que ya hemos visto o están por venir.