El fotógrafo de Minamata: mirar con los ojos de un artista

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Si algo bueno ha traído esta pandemia al mundo del cine ha sido, sin duda, que nos permite disfrutar mejor de ciertas películas que, en circunstancias normales, habrían quedado eclipsadas o incluso sepultadas por los grandes estrenos comerciales. Ese es el caso de la película que se estrena hoy, 30 de abril, El fótografo de Minamata (Minamata 2020).

«Una foto es una voz pequeña, en el mejor de los casos, pero a veces, sólo a veces, una fotografía o un grupo de ellos puede atraer nuestros sentidos a la conciencia.»

— W. Eugene Smith, 1974

El fótografo de Minamata es una de esas películas de las que hablamos: a pesar de contar con grandes actores que llevan al espectador al cine (Johnny Deep o Bill Nighy entre otros), el tema (biográfico y de denuncia) seguro que no hubiera tenido el mismo circuito del que goza ahora mismo.

Pero ¿qué es El fotógrafo de Minamata? Básicamente es el retrato de una etapa de la vida del fotógrafo y reportero gráfico W. Eugene Smith (1918-1978), que trabajó para Newsweek o Life.

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Este Eugene que nos muestran es un hombre cansado y, sobre todo, desencantado con el mundo (fue fotógrafo en Japón durante la Segunda Guerra Mundial), que lleva una vida autodestructiva y que apenas puede sobrevivir. Se ha convertido en un recluso en su propia casa y está desconectado tanto del mundo como de su profesión.

Una visita profesional (Aileen Mioko) le hace conocer una situación horrible (la del pueblo de Minamata en 1971) y convence al editor de Life para que le sufrague los gastos de un último trabajo.

Dirigida por Andrew Levitas, director, productor, actor, escultor y pintor, es conocido por sus esculturas fotográficas «Metalwork Experiment» y sus pinturas de «abstracción orgánica». Fundó Metalwork Pictures, con la que ha producido, entre otras, El bailarín (Nureyev, el cuervo blanco) (2018) con Ralph Fiennes, o El crimen de Georgetown (2019). Su debut como director fue con Lullaby (2014), una exploración de los derechos de los pacientes y los problemas que conlleva el derecho a morir en los Estados Unidos.

El fotógrafo de Minamata es, por tanto, su segunda película como director. Fue elegido por Infinitum Nihil, la productora de Depp dirigida por su amigo y socio Sam Sarkar, quienes eligieron a Levitas por varias razones: su formación como artista, su temática ecológica y humana (Levitas es conservacionista y ambientalista) y, sobre todo, su visión de la película: el director quería poner al espectador en el lugar del fotógrafo.

La imagen en una película sobre un fotógrafo

Eugene Smith fue reconocido internacionalmente por sus impactantes imágenes, desde las capturadas en la primera línea de la campaña de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico hasta imágenes más íntimas en la zona rural de Carolina del Sur. Pero seguramente su trabajo más importante, impactante e influyente, fue su último ensayo fotográfico, creado durante tres años, de 1971 a 1974, en la ciudad costera japonesa de Minamata.

Durante su tiempo en Minamata, Eugene y Aileen se convirtieron en parte de la historia de la gente de Minamata: vivían en una casa alquilada a la familia de una de las víctimas, viajaron en autobús con los activistas al juicio, asistían a las manifestaciones, etc.

Gene y Aileen se hicieron amigos y tomaron cientos de fotos de la gente de Minamata, viviendo sus vidas, con su enfermedad, protestando y haciendo campaña por las identificaciones…

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Pero una fotografía tuvo más impacto mayor que cualquier otra. Tomada en diciembre de 1971, Tomoko Uemura en su baño (Tomoko Uemura in Her Bath)  muestra a una madre bañando tiernamente a su hija afectada por la enfermedad de Minamata. Esta imagen en blanco y negro no sólo se considera la mejor foto de Smith, sino que su cruda ilustración de los terribles efectos que la enfermedad tuvo en las personas también llamó la atención sobre el Movimiento Minamata en todo el mundo. Pero el director quería que viéramos esta tragedia como la vio Smith, como si estuviéramos dentro de él, entendiendo su locura y, dentro de lo posible, procurando darnos la visión que Smith tenía de la fotografía.

Según Levitas, El fotógrafo de Minamata se ha construido para que el espectador esté dentro de la mente de este fotógrafo, viendo esos eventos a través de la “lente” de uno de los mejores fotógrafos del siglo XX. Por ello, algunos encuadres nos sorprenderán, mientras que nunca sabremos cuánto durará una escena. Esto le da a la película un estilo visual algo más fresco y diferente de lo habitual, sin llegar a ser nada experimental o complicado, y siempre respetando el sentido de autenticidad de la imagen.

Para conseguirlo, Levitas tuvo la ayuda del director de fotografía francés Benoît Delhomme (The Proposition, The Theory of Everything, At Eternity’s Gate) y del diseñador de producción Tom Foden (One Hour Photo, The Village, Mirror Mirror). La iluminación, práctica y muy natural, consigue transmitir esa sensación de veracidad (sin llegar al documental). Mientras que ciertos movimientos de cámara alrededor de algunos de los protagonistas en momentos puntuales, dan la sensación de “acariciar” al actor, de “bailar” con él, otorgando a esas escenas una poesía visual cercana en cierto modo al cine clásico japonés.

A esta sensación casi poética (en los momentos de silencio, sobre todo) se ve incrementada por la música del compositor japonés Ryuichi Sakamoto, quien ganó un Oscar en 1988 por su partitura para El último Emperador, de Bertolucci. Sakamoto consigue resaltar la belleza que, supuestamente, ve el protagonista en los momentos más duros, cuando se nos muestran (en glorioso blanco y negro, como trabajaba Smith) a las principales víctimas con las secuelas de su enfermedad.

La enfermedad de Minamata

A pesar de la importancia de W. Eugene Smith (ese tipo bohemio pero ultrasensible, un periodista fotográfico de guerra endurecido que lo había visto todo) para la narrativa de Minamata, era crucial para todos los involucrados que la película retratara con precisión los acontecimientos y los individuos involucrados.

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Dada la sensibilidad del tema, el hecho de que se basa en acontecimientos reales y que tiene relevancia hoy en día, la autenticidad fue primordial durante la producción. Ayudó que, como revela Levitas, «teníamos enormes cantidades de fotos y videos de referencia. Teníamos todo el archivo de Gene. Teníamos todo el archivo de Aileen Smith, rollos de película, materiales de la habitación oscura real de Gene en Minamata, etc.»

La autenticidad, además, está en los detalles, según el director: se rastrearon los formularios aduaneros de Smith para que pudieran encontrar las cámaras y lentes exactas que llevó a Minamata; el equipo de sonido fue a los lugares históricos de Minamata para grabar sonido ambiental:  agua, lluvia, truenos, insectos, árboles, aves y viento; montaron lentes fotográficas para una Sony Venice; construyeron un look para la película basada en la película Kodak de la década de 1970 para las secciones de Nueva York y Fuji film de 1970 para las secciones de Japón; adquirieron documentales de Minamata de época (que fueron filmados principalmente en 16MM Bolex) y luego compraron cámaras Bolex vintage y filmaron gran parte de los eventos recreados en la película de 16MM para que coincidieran.

Encontrar a los héroes

En esta búsqueda de la veracidad, era muy importante buscar a los actores adecuados. No era tan solo destacar el papel crucial desempeñado por Aileen, sino también el propio pueblo de Minamata, ya que al final fueron ellos quienes lucharon.

El fotógrafo de Minamata intenta mostrarnos mediante la estructura narrativa que Eugene, aunque estaba comprometido con la comunidad, era un documentalista y no el protagonista de los hechos. De hecho, en la parte final de la obra, el personaje de Johnny Deep apenas habla. El casting correcto de los papeles principales era crucial y se ha cumplido más que correctamente.

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Aileen está interpretada por la actriz franco-japonesa Minami. Aunque Minami ha estado actuando desde su debut en Battle Royale (2000), Minamata es su primera película en inglés.

Para el segundo héroe de Minamata, se eligió a uno de los artistas más conocidos internacionalmente de Japón, Hiroyuki Sanada (El último samurai, Lobezno inmortal, Vengadores: Endgame), quien interpreta a Mitsuo Yamazaki, uno de los líderes de los activistas, que ayuda a las familias, ayuda a los pacientes e intenta luchar contra la compañía y el gobierno. Es un líder con un pensamiento global: se debe detener la catástrofe de Minamata porque de lo contrario volverá a suceder en otras partes del mundo.

El tercero de los héroes de la película es el activista Kiyoshi, también un personaje compuesto, interpretado por Ryo Kase (Cartas de Iwo Jima, Silencio, Bel Canto). También está el británico Bill Nighy como el editor en jefe de LIFE, Robert Hayes, quien durante mucho tiempo sufrió a Gene Smith.

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Luego, por supuesto, está Depp como W. Eugene Smith. Gene era una persona trágica y problemática. Su editor lo describió como el fotógrafo más difícil que la revista LIFE haya tenido y Depp nos muestra esa psique torturada sin la sobreactuación a que nos tiene acostumbrados, con una interpretación contenida pero muy intensa.

Smith era una especie de loco y de genio, un bohemio total, sin ley ni respeto por nadie, que entra en una cultura tan tranquila, serena y pacífica como la japonesa… Es una bomba de relojería en un pequeño pueblo de pescadores. Tenía tanto dolor dentro que haría todo lo posible para no volver a sentir. Pero Minamata remueve algo dentro de él desde el momento en que ve las primeras fotografías y Depp sabe hacérnoslo ver con sus gestos y sus rostros, mostrándonos la disputa que existe en su interior.

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Conclusión: El fotógrafo de Minamata o buscar la belleza en el dolor

El fotógrafo de Minamata es una obra que se puede (se debe) disfrutar en dos vertientes: un intento (admirable) de llevar al cine la fotografía de uno de los grandes fotógrafos y, además, una película sobre el ser humano, sobre cuánto vamos a aguantar frente a una injusticia y si nos vamos a involucrar.

A pesar de los horrores que tuvieron que sufrir los habitantes de este pueblecito, subyace la idea de que las familias de los pacientes pueden estar orgullosas de sí mismas, de que el pueblo de Minamata no son víctimas. Hay que verlos como un símbolo de fuerza frente a la adversidad. Como dice el productor Sarkar, es de lo que se trata la fotografía de Tomoko Uemura en su baño. No se trata de sufrir, sino de vivir con lo que te trae la vida. El fotógrafo de Minamata es una película sobre la gente común y que intenta conseguir lo que buscaba Eugene Smith, encontrar los momentos más difíciles y encontrar luz, amor y humanidad en ellos.