Crítica de El último duelo, de Ridley Scott

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El próximo 29 de octubre llega a nuestras pantallas la penúltima película de Sir Ridley Scott: El último duelo, una adaptación del libro del mismo título de Eric Jager, con guión de Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener y protagonizada por Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer, Harriet Walter, Marton Csokas y Ben Affleck.

El último duelo es una historia de venganza y traición ambientada en una brutal y nada romántica Edad Media, en la que se refleja las diferencias de las clases sociales y sobre todo la opresión a las que estaba sometida la mujer en la Francia del siglo XIV. Matt Damon y Adam Driver encarnan a dos caballeros enfrentados, ambos de noble cuna y cuyos agravios deberán resolverse en un duelo a muerte.

A pesar de tener varios grandes títulos en su poder, Ridley Scott divide claramente a los aficionados, sobre todo a los que prefieren el trabajo de su hermano Tony (El ansia, Top Gun, Revenge, Enemigo público, Spy Game), sin embargo nadie puede negar la gran importancia de Ridley Scott en el cine contemporáneo.

Vuelve Ridley Scott

Graduado en arte y en diseño, debuta en el cine con Los duelistas en 1977. Scott tiene un estilo en el que suele predominar la estética y la experiencia visual, sensorial, con un excelente diseño artístico y una fotografía muy cuidada, que en esta ocasión la dirección de fotografía es de Dariusz Wolski, que ya ha trabajado anteriormente con Scott en Prometheus (2012), Marte (2015), Alien Covenant (2017) o las futuras La Casa Gucci y Gladiator 2.

Por eso esta obra es un canto al espectáculo tal y como ya hemos visto en obras anteriores del director. En esta sucia (real) tardía Edad Media, hasta el barro y la sangre resultan espectacularmente retratadas. Es inevitable recordar escenas como la primera batalla de Gladiator o varias tomas bajo la espesa niebla de la ya citada Los duelistas. De ambas toma muchos conceptos visuales El último duelo, dando como resultado una sucesión de bellas (aunque terribles) panorámicas de una historia de poder, amor y venganza.

El último duelo: venganza y honor

Con un sólido guión dividido en tres partes de desigual duración (la película, por cierto, dura dos horas y media), Scott nos presenta una intriga medieval que nos recuerda a aquellas películas de juicios donde cada protagonista da su versión de los hechos: el acusador, el acusado y la presunta víctima. Al contar la misma historia desde tres puntos de vista diferentes es inevitable que la narración retroceda un par de veces, aunque esto no dificulta en absoluto seguir la historia.

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Lo que tal vez lo que interrumpa un poco el ritmo es el gusto de Scott por mostrarnos esas bellas imágenes de poderosos caballos galopando, de la crudeza de la guerra, etc. Aunque, sin embargo, el director las maneja y presenta con mano firme de forma que contrasta estos momentos violentos con otros más tranquilos, de diálogo en la Corte, dando al espectador un momento para respirar tanto de la guerra como de la intriga que subyace durante todo el metraje.

Como ocurre en el libro del que parte el guión, aunque se refleja muy fielmente cómo era la sociedad de la época (el dinero era la principal razón por la que un noble se embarcaba en una guerra, por ejemplo), la historia nos cuenta un delito ocurrido en 1386, la presunta violación de la esposa de un noble por otro de menor rango. Este caso se presentó al rey Carlos VI de Francia pidiendo un juicio de combate a muerte, un “Juicio de Dios”.

El último duelo

Aunque podría parecer un tema muy manido, el libro (y la película) nos lo muestran desde una perspectiva interesante: en aquella época la violación era un delito grave, castigado incluso con la muerte. Sin embargo, la persona agraviada no era la mujer violada, si no su responsable masculino (esposo, padre, etc.), ya que en la Europa Medieval la mujer era poco más que una propiedad del hombre.

A diferencia del libro, Scott intenta dar más voz a la mujer ultrajada, Margueritte (interpretada por Jodie Comer), poniéndola a la misma altura que a los dos nobles protagonistas. Ya sabemos que a Scott le gustan las mujeres fuertes e inteligentes (recordemos sin ir más lejos Thelma & Louise (1991)), y Margueritte es una de ellas. Por eso Scott divide la película en tres capítulos, dándole uno a ella. Esta estructura la podemos ver en Rashomon (1950) por ejemplo, pero a diferencia de aquella, en El último duelo no cabe la ambigüedad.

Sin embargo, a pesar de la clara intención de Scott, Margueritte no está a la misma altura en importancia que los dos protagonistas masculinos, por lo que la propuesta feminista del director no llega a cuajar, quedándose en una interesante historia sobre el poder, el honor y el orgullo.

El último duelo

En resumen, El último duelo es una buena película, entretenida aunque dura y fría (como el ambiente reflejado, donde predomina la piedra y la nieve), donde no hay héroes y prácticamente ningún personaje sale bien parado.

La cinta está protagonizada por Matt Damon, Adam Driver, Jodie Comer y Ben Affleck y está dirigida por Ridley Scott, con guión de Ben Affleck, Matt Damon y Nicole Holofcener. El último duelo está producida por Scott, Kevin Walsh, Jennifer Fox y Holofcener con Damon, Affleck, Madison Ainley, Drew Vinton y Kevin Halloran como productores ejecutivos.

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El último duelo se estrena es España el 29 de octubre de 2021.