Ghosts: los fantasmas de la Turquía contemporánea

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A través de las perspectivas de cuatro personajes, «Ghosts» analiza la vida cotidiana en Estambul, arrojando luz sobre varios aspectos políticos y sociales de la Turquía moderna.

Ganadora del premio de la Semana de la Crítica de Venecia y de los premios a Mejor Película y Dirección en los Golden Orange Antalya, entre otros «Ghosts» («Hayaletler») es el primer largometraje de la escritora y directora turca Azra Deniz Okyay y llega hoy, 14 de mayo, a nuestras pantallas.

Ghosts

 

Ambientada en un solo día en un barrio periférico de la moderna Estambul, y siguiendo a cuatro personas que intentan sobrevivir en una ciudad que cambia rápidamente, la película también se amplía para abordar preocupaciones universales como la intolerancia, el machismo o la corrupción entre otros.

 

En un principio, la película de Okyay aparenta ser una historia realista de jóvenes en peligro que intentan evadir lo peor de una zona de conflicto. Pero de repente la directora gira abruptamente sorprendiendo al espectador. Desde sus primeros fotogramas, «Ghosts» cambia las expectativas (El título de la película, en letras mayúsculas blancas contra una pantalla oscura, aparece a menos de 20 minutos del final, desorientándonos momentáneamente).

El guión de Okyay, potente y sugerente, sitúa a «Ghosts» en un día específico, pero que realmente es como cualquier otro día: un 26 de octubre de 2020 (que era un futuro cercano cuando se rodó la película). Esta especie de profecía política, con reminiscencias del intento de golpe de estado de 2016, nos presenta un futuro en el que la represión al ciudadano es constante (simbolizado en el helicóptero que tanto nos recuerda a 1984 de Orwell), pero a la vez nos sugiere que los eventos que describe pueden darse en cualquier momento.

En sus 90 minutos de duración, «Ghosts» logra abordar bastantes temas controvertidos dentro de la política y la sociedad turcas, que van desde el estatus de la mujer, hasta la represión (directa o indirecta), pasando por la economía sumergida (corrupción y trapicheos) o la transfobia. Por desgracia, aunque es obvia la intención de la directora de tan solo apuntar estos temas, creo que trata demasiados, dándonos una visión demasiado ligera sin profundizar ni siquiera un poco en ninguno de ellos.

Ghosts

Ademas, las opiniones de Okyay tal como nos las presenta en este trabajo, parecen bastante escépticas, ya que la «nueva cara» de Turquía se asemeja al paisaje antiguo del país, aunque más autoritario y represivo. En varias ocasiones, se contraponen los nuevos y elegantes edificios de oficinas y esbeltos bloques de apartamentos que representan esta “nueva cara”, con la «vieja» Estambul, en ruinas. Si bien la imagen de esta nueva Turquía puede ser de unidad y conformidad, la base parece estar podrida y destartalada en el mejor de los casos.

El apagón que establece el punto de partida para las luchas del personaje, así como los disturbios omnipresentes y la presencia policial, parecen apuntar a un futuro sombrío para el país, un descenso bastante literal a la oscuridad. A pesar de que el guión de Okyay refleja una postura un tanto ambivalente hacia esta visión pesimista en ocasiones, la presencia antes mencionada de las autoridades y la agresión subyacente o bastante obvia, especialmente hacia personajes como Didem.

Al comienzo de la película, la radio nos informa que Turquía está sufriendo un apagón inexplicable en todo el país, lo que ha provocado violencia y disturbios. En seguida oimos un optimista anuncio de publicidad sobre una nuevas viviendas para «una nueva vida en la Turquía moderna». De esta manera, la directora nos muestra un país al que literalmente se le promete un futuro brillante mientras se sumerge en la oscuridad.

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Esta metáfora se extiende a las historias de cuatro personas que bien pueden ser los fantasmas del título, a la deriva y olvidados por la sociedad, a medida que Turquía cambia a su alrededor: la joven y animada Dilem (Dilayda Gunes) sueña con triunfar como bailarina, pero choca con las tradiciones misóginas del país; Iffet (Nalan Kurucim), limpiadora de calles (lo que incluye las secuelas de las peleas entre las fuerzas del orden y los manifestantes) que se ve empujada a una acción desesperada cuando su hijo encarcelado necesita dinero para pagar por su seguridad; la activista feminista Ela (Beril Kayar) que está tomando riesgos para exponer las prácticas municipales corruptas que están obligando a los residentes a abandonar sus hogares desde hace mucho tiempo; y el turbio Rasit (Emrah Ozdemir) que ofrece alojamiento abarrotado a precios inflados a los inmigrantes sirios desplazados, mientras utiliza sus conexiones con funcionarios del gobierno para aprovechar las oportunidades de desarrollo de viviendas ilegales.

A través de un viaje en automóvil realizado por Dilem e Iffet al final de este día, viajamos a través de la línea de tiempo de la película, tan fracturada como las vidas y la ciudad que nos presenta. La narración sigue a cada uno de los personajes de forma individual, cambiando de uno a otro, a menudo asistiendo a la misma escena desde diferentes perspectivas, siendo el epicentro una reunión entre Dilem e Iffet, en la que acuerdan trabajar juntas en un trabajo no especificado, momento al que la historia regresa repetidamente antes de dirigirse a una dirección diferente cada vez.

Ghosts

El montaje de Ghosts es como una especie de rompecabezas, pero no por lo complicado, ya que la historia es fácil de seguir, sino por los muchos contrastes y contradicciones: aunque la perspectiva cada vez más conservadora del país sigue oprimiendo a las mujeres y las comunidades LGBTQ, la tradición se está haciendo a un lado deliberadamente en nombre del progreso a medida que se derriban edificios históricos para dar paso a bloques de apartamentos que los lugareños no pueden pagar. Hombres como Rasit se ganan la vida con la llegada de inmigrantes sirios a Turquía, pero el país es intolerante con su presencia. Para agregar a esta atmósfera incendiaria, helicópteros flotantes y sirenas de la policía interrumpen constantemente la acción, a menudo un diálogo abrumador.

Este montaje requiere algo de concentración por parte de la audiencia, ya que constantemente veremos pequeños destellos de la crítica social que la directora nos quiere comunicar, pequeños indicios que esconden disturbios más amplios, como los niños huérfanos que Dilem y Ela cuidan (mientras ven Tiempos modernos de Chaplin, lo que también es muy significativo). Aunque los diferentes tramos «temáticos» están separados por secuencias en pantalla vertical, con la intención de llevar al espectador al «territorio conocido» de las grabaciones actuales de vídeo de las redes sociales hechas desde el smaartphone.

Estéticamente, Okyay y Özbiçer siguen un enfoque semidocumental, que subraya adecuadamente los temas de la historia y las luchas de cada personaje. Además, el elenco de “Ghosts” es bastante excepcional, destacando Nalan Kuruçim y Dilayda Güneş como dos mujeres cuya necesidad de autoexpresión y seguridad las obliga a tomar medidas desesperadas. Mientras que Didem se niega a renunciar a sus sueños, Iffet parece haber perdido la esperanza en el estado de mantener el orden y brindar ayuda a sus ciudadanos.

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Como decíamos, la fotografía de Ozbicer destaca las dos cara de Turquía de forma muy visual, contrastando edificios semi derruidos con edificios relucientes que se elevan junto a los escombros, elevadas autopistas que conducen los autos al (imaginamos) próspero centro de la ciudad. Sin embargo, también vemos una gran cantidad de recursos utilizados en el cine novel e independiente como son los planos de detalle con aspiraciones artísticas, desenfoques, cambios bruscos de plano, en largas tomas con panorámicas ocasionales hasta la luz del sol, etc.

La película termina con una secuencia en la que Dilem baila sola en una calle oscura, enfrentado la luz de su iPhone contra los viejos edificios, como un fantasma que vuelve a la vida, en un momento de sugerente esperanza.

«Ghosts» es un drama que cuenta una historia sobre un posible futuro Turquía, su sociedad y su política. La directora Azra Deniz Okyay ha logrado debutar en un largometraje estéticamente convincente que, si bien su atmósfera general parece bastante sombría y pesimista a veces, aún mantiene algo de esperanza para el futuro.

Por último, cabe destacar el sonido. La falta de música es un recurso más, y muy bien utilizado. La mayor parte del metraje solo está acompañado por el sonido ambiente, sin música, excepto en los momentos en los que el baile (representación del futuro soñado no solo por Dilem) toma el control del relato.

Ghosts

Ghosts (Hayaletler) es una coproducción de Turquía, Francia y Qatar. Está escrita y dirigida por Azra Deniz Okyay y protagonizada por Dilayda Günes, Beril Kayar, Nalan Kuruçim y Emrah Ozdemir. El director de fotografía es Bariş Özbiçer y el montaje es obra de Ayris Alptekin.

Ghosts se estrena en España el 14 de mayo de 2021 y está distribuida por ConUnPack Distribución.