Un colosal Joaquin Phoenix nos acerca al Joker más humano y lúgubre en una película que no te dejará indiferente

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Pocas películas han generado tanta expectación, “hype” e incluso polémica antes de su estreno como lo ha hecho Joker durante las últimas semanas. El 4 de octubre llega el estreno oficial de esta película, pero antes ya se han vertido ríos de tinta sobre ella, ya ha ganado el Leon de Oro a la Mejor Película en el Festival de Venecia e incluso ha obligado a la Warner a lanzar un comunicado para aclarar que no apoyan la violencia armada (¿en serio era necesario?).

Cabe decir que toda la conversación que está generando la nueva película de Todd Philips está perfectamente justificada. Estamos ante la que puede ser una de las mejores películas de 2019 y, sin duda, una de las mejores actuaciones del año, por no decir de la década (en serio, no exagero), de la mano de Joaquin Phoenix.

Joker es una película que no dejará indiferente a nadie y me atrevo a decir que difícilmente podrá ser considerada como mediocre por nadie. Es una de esas obras que dejan huella y que tienen el potencial necesario para marcar a toda una generación tal y como consiguiera en su momento El Caballero Oscuro de Nolan.

Estamos ante una joya del Séptimo Arte que va mucho más allá del género de superhéroes o de adaptaciones de cómic, porque no es a eso a lo que juega. Philips y su equipo consiguen explorar los orígenes del Joker (son estos como podrían ser otros) y mostrarnos una evolución del personaje como nunca habíamos visto antes. Porque nunca hemos visto a este Joker en la gran pantalla.

A pesar de estar construido en una universo de ficción, durante las dos horas que dura la película nos aproximamos a una versión tremendamente realista del Joker, con sus emociones y sus desafíos diarios. Una película oscura, angustiosa e incluso estresante por momentos. Muy dramática y trágica. Quede claro que no vas a encontrar aquí ni comedia, ni acción ni efectos especiales.

La película se llama Joker, pero bien podría llamarse Arthur Fleck, porque es a Arthur a quien vemos durante gran parte del metraje. Este largometraje es más un retrato del villano que cualquier otra cosa. Y a través de él vemos cómo es vivir con problemas mentales y cómo es tratar de seguir adelante cuando la sociedad y el sistema te dan de lado sistemáticamente. Y no solo lo vemos, lo sentimos, tanto que incluso podemos llegar a empatizar con el personaje (Ojo, con el personaje, no con sus acciones).

Sí, todo lo que has leído sobre la gran actuación de Joaquin Phoenix es cierto

Y todo gracias a una espléndida actuación de Joaquin Phoenix haciendo el papel de su vida. Una poderosa interpretación a todos los niveles y repleta de matices que si aún queda algo de justicia en este mundo le valdrá una nominación al Oscar y, a falta de ver todo lo que queda por llegar este año, una más que probable victoria. Porque él es la película. Protagonista único que permanece en pantalla 120 de los 122 minutos que dura la película.

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joker Joaquin Phoenix

Gracias a Phoenix profundizamos en la psique humana. Phoenix humaniza la figura del Joker y nos muestra los entresijos mentales de una ser humano torturado que vive entre sus sueños de ser alguien respetado y sus traumas, personales y familiares, que no le dejan avanzar.

Os recomiendo, si tenéis la posibilidad, ver la película en VOSE para poder disfrutar al 100% de cada matiz de su interpretación. Solo escuchar su risa vale cada céntimo de lo que te pueda costar la entrada. Una risa histérica en la que ha estado meses trabajando y que se te mete tan dentro que llega incluso a incomodar.

Sátira social y polémica en el Joker

Joker es también, sin duda, una crítica explícita al sistema político, económico y social estadounidense. Las calles de Gotham nos imbuyen en una atmósfera lúgubre que bien nos puede recordar a la Nueva York de Taxi Driver para mostrarnos la decadencia de la sociedad y todo lo que tiene que ver con la lucha de clases, la brecha social o el desamparo de los más desfavorecidos.

Porque sí, tal y como se ha dicho, este Joker recuerda al Scorsese de los 80, la influencia (tanto en estética como en ritmo) es clara y vemos similitudes con Taxi Driver y por supuesto, con el De Niro de El rey de la comedia. Un De Niro que, por cierto, también tiene un papel digno de mención dentro de Joker.

Y no podemos hablar de Joker sin entrar en toda la polémica que se ha generado en torno a ella. ¿Hay violencia explícita Joker? Sí. ¿Algo escandalizador que no hayamos visto antes? No. ¿Es un llamamiento a quemar las calles y tomarnos la justicia por nuestra cuenta? Ni mucho menos.

Es cierto que tenemos escenas crudas, muy crudas, incluso algo gores en algún momento. Pero nada extralimitado y nada que nos haga pensar que Todd Philips busca con esta película ensalzar al Joker como un héroe o “romantizar” al monstruo en el que se convierte.

Warner y DC han conseguido lo impensable una vez más. Diez años después de revolucionar el género de superhéroes con una trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan, nos traen, de la mano de un director acostumbrado a la comedia más gamberra, una excelente película intimista, que cambia la acción por la introspección, de un realismo crudo que consigue lo que busca y que puede llegar a gustar a cualquier tipo de público. Aunque, sin duda, también habrá quien la tilde de “pretenciosa”.

Y si a una actuación inconmensurable y una gran dirección le sumas un guión inteligente y lleno de sorpresas y una fotografía y banda sonora que logran adentrarte en el universo de Gotham y en la cabeza de Arthur Fleck desde el primer fotograma hacen que estemos, sin duda, ante una de las mejores películas del año.