Pequeño país: el genocidio de Ruanda a través de los ojos de un niño

0
212

Ganadora del premio a la Mejor Película y Mejor Actriz en el BCN Film Fest y dirigida por Eric Barbier sobre una novela del escritor y cantante Gaël Faye, Pequeño País llega hoy a nuestros cines con un fragmento de historia contemporánea (los hechos se sitúan a principios de los 90) pero con la particular visión de un niño en medio de un genocidio que no entiende.

Gabriel tiene 10 años y vive en un cómodo vecindario de expatriados en Burundi, su «pequeño país». Gabriel es un niño normal, feliz y despreocupado, que vive aventuras cotidianas con sus amigos y su hermana pequeña. De repente, en 1993, las tensiones en el país vecino, Ruanda, estallan, poniendo en peligro tanto a su familia como a su inocencia.

Vemos el intento de exterminio de la población Tutsi por parte del gobierno hegemónico Hutu de Ruanda, en el que se asesinó aproximadamente al 70 % de los tutsis pero sin ver propiamente la guerra. No hace falta. Barbier nos la muestra “a pie de calle”, a través de los personajes, normales y corrientes, y de sus emociones, sobre todo la visión de Gabriel.

Gabriel, por supuesto, es el epicentro de esta historia y, a través de él, veremos la escalada de odio e intransigencia que se respira en el ambiente hasta el estallido final. A través de sus dos mundos (la familia y los amigos), Gabriel irá perdiendo la inocencia según va aprendiendo qué es la vida y cómo son realmente las personas, aunque no lo entienda.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

 

Las ramificaciones de la familia llegan a tocar diferentes aspectos de aquel fatídico hecho: el malestar interior de un pueblo que no quiere ser “refugiado” si no volver a su tierra; los guardianes de las costumbres tutsis y de su lengua frente a la modernización imparable; la esperanza quebrada de vivir en paz…

Tanto en casa como en sus juegos con amigos, el odio entre razas se irá filtrando poco a poco y, como niño que es, Gabriel no lo entenderá, pero tampoco le dará importancia hasta que sea demasiado tarde y vea el horror tanto en su familia como entre sus compañeros de juego.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

De esta manera, Barbier nos muestra varios fragmentos de vidas de uno y otro lado sin juzgar, mediante la visión inocente e incrédula de un niño que, hasta ayer mismo, apenas era consciente de que existían tales diferencias, aunque desde el principio se nos muestren mediante una proyección de Cyrano de Bergerac.

Aunque en realidad pasaron cinco meses entre el golpe de Estado en Burundi que incendió el país y el inicio del genocidio contra los tutsis en Ruanda que vemos en la película, ésta condensa la narración de estos dramas en un marco temporal muy corto, lo que hace que estos actos violentos parezcan más crudos aún: la violencia de pandillas, los linchamientos, etc. Pero, como hemos señalado al principio, Barbier no nos muestra directamente esta violencia. Nos la hace sentir, se palpa en el ambiente, creando tensión en el espectador que teme por los protagonistas, a muchos de los cuales la buena presentación de personajes ha hecho que les cojamos cariño.

El padre de Gabriel es un francés blanco entre una población negra, pero el espectador se verá inmediatamente reflejado en el niño en vez de en él: sus juegos y travesuras, sus aventuras con sus amigos desobedeciendo a padres y profesores, nos retrotraerá a nuestra niñez, creando un vínculo emocional con el protagonista que será fundamental para que lleguemos a empatizar con los que está ocurriendo en la pantalla.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

Para Gabriel será mucho peor, ya que se acumulan los desastres dentro y fuera de la familia. Además, el pequeño lo vive más intensamente porque ve como la guerra civil impacta directamente en su vida diaria y la des sus familiares directos. A pesar de todo, la familia de Gabriel vive en una zona de guerra y la vida debe continuar, lo que la película nos muestra con sordos sonidos de bombardeos y explosiones a la vez que vemos imágenes más o menos cotidianas en casa.

Se podría decir incluso que hay una semejanza entre la guerra civil y el núcleo familiar, ya que, en ambos, viviremos a través de los ojos del pequeño protagonista como la realidad se cae en pedazos pese a que la creíamos inamovible: da la sensación de que Gabriel relaciona la “explosión” familiar, íntima, con la general, la histórica. El resultado es que todo su mundo se desmorona.

Pequeño país es ante todo la historia de una familia, un niño y sus amigos en Burundi. El genocidio está presente, claro, pero mantenido a distancia, lo percibimos principalmente en sus efectos sobre la familia. Ruanda está simbolizada en la madre de Gabriel, ambas sufren una tragedia y ambas acaban mal. Y eso es lo que Gabriel, en su mente de niño, ve.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

Hay una escena muy clarificadora: tras el golpe de estado el caos es enorme y su madre vuelve a casa para pedir ayuda a su marido. Estamos en el punto de vista de Gabriel y él solo ve que su madre ha vuelto a casa y que su padre le está ayudando. Él ve que ella está triste, pero está en casa. A la mañana siguiente, Gaby se levanta y descubre que sus padres durmieron juntos en la misma cama. Está feliz y cuando se lo dice a su hermana ambos bailan juntos de alegría.

Para Gabriel, la posible reconciliación de sus padres es más importante que cualquier otra cosa. Y eso es un reflejo de lo que se quiere representar en esta película: Gabriel no podía imaginar lo que iba a ocurrir en su casa, como nadie pensó que fueran testigos de un genocidio. Al contrario que muchas películas que tratan temas como este, en vez de construirla de forma tramposa, de manera dramática y emocional con información que los protagonistas no conocerían hasta bastante después. Pequeño país, al contrario, no nos engaña porque nos pone en la piel del protagonista, y el espectador “sabe” lo poco que sabe él.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

El final nos enseña que, a pesar de las dificultades y los horrores vividos, nunca pierdes la conexión con tu lugar de origen, con tu pequeño país. Pero eso no implica que no evoluciones como persona.

Pequeño país es una obra tierna pero real al mismo tiempo, una película que llegará a nuestros corazones y que, además, nos mostrará un episodio trágico de la historia que nunca deberíamos olvidar.

https://www.youtube.com/watch?v=1V7pybFjW24

Pequeño país está dirigida por Eric Barbier y protagonizada por Jean-Paul Rouve (“C’est la vie”, “Volando juntos”), Dayla De Medina, Isabelle Kabano (“Siempre en abril”) y el joven Djibril Vancoppenolle.

Pequeño país se estrena en España el 21 de mayo de 2020.