Esta semana, en la web de CronoCine, hemos organizado un evento especial para celebrar Halloween. Con una gran variedad de artículos relacionados con este acontecimiento y el terror. Pero primero, acompañadme en este viaje en el tiempo para descubrir de donde viene este género. Para ello, hay que remontarse a finales del siglo XIX, es decir, al nacimiento del cine.

 

El terror en el cine primitivo.

 

‘L’arrivée d’un train à La Ciotat’ deos hermanos Lumiere

Los Hermanos Lumiere, en 1896, presentaron ante el público burgués de la época una cinta titulada ‘L’arrivée d’un train à La Ciotat’ (La llegada de un tren a la estación de La Ciotat). La cual, para sorpresa de sus creadores, produjo gran temor entre los asistentes ya que creían que el tren iba a abalanzarse sobre ellos. Pero, aunque en aquella época fue percibida como una película terrorífica, hoy en día no se la considera como tal. Lo mismo pasa con producciones como ‘La mansión del diablo’ (George Méliès, 1896) o ‘El Diablo en el convento’ (ídem, 1899). Pero llegó 1910, y con él, la película que es considerada por muchos como la primera cinta de terror de la historia, la adaptación del mito de Frankenstein de J. Searle Dawley.

 

Una escena de ‘El nacimiento de una nación’.

Cinco años y unas cuantas películas más tarde, se estrenó ‘El nacimiento de una nación’ (La cual, irónicamente, no se consideraba terror, pero da más miedo que las mencionadas anteriormente) de D. W. Griffith. Por este film muchos cineastas se dieron cuenta de las posibilidades narrativas del cine y de qué manera debían ser empleadas. Esto dio inicio a la era del cine clásico.

 

Cine mudo y Expresionismo alemán.

 

Fotograma de ‘El gabinete del Doctor Caligari’.

Antes de la primera guerra mundial, se extendieron por Europa unas corrientes artísticas para romper con el arte clásico. Ejemplo de ello son el Fauvismo, el Cubismo, el Surrealismo, el Expresionismo… En el cine, ya considerado arte en aquella época, también entraron con fuerza estos movimientos artísticos. El mayor ejemplo de esta irrupción sería el Expresionismo alemán. Que mostraba una visión subjetiva y critica de la sociedad con un uso de decorados imposibles y con notables contrastes de luces y sombras. Y parte de esta corriente cinematográfica serían las películas más relevantes para el futuro del cine de terror.

 

Podríamos destacar: ‘El estudiante de Praga’ (Paul Wegener y Stellan Rye, 1913); ‘Homunculus’ (Otto Rippert, 1916); ‘Los ojos de la momia’ (Ernst Lubitsch, 1918); ‘El Golem’ (Carl Boese y Paul Wegener, 1920); ‘El gabinete del doctor Caligari’ (Robert Wiene, 1920); ‘El castillo encantado’ (F.W. Murnau, 1921); ‘Der müde Tod’ (Fritz Lang, 1921); ‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’ (F.W. Murnau, 1922), con Max Schreck en el papel del vampiro; ‘Las manos de Orlac’ (Robert Wiene, 1924); ‘Fausto’ (F.W. Murnau, 1926); y ya a principios del sonoro: ‘M’ (Fritz Lang,1931); ‘Vampyr’ (Carl Theodor Dreyer, 1932) y ‘El testamento del Dr. Mabuse’ (Fritz Lang, 1933).

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Retrato de Lon Chaney

Fuera de Alemania también se publicaron cintas importantes en esa época. En Hollywood, por ejemplo, salieron películas como ‘El hombre y la bestia’ (John S. Robertson, 1920) o ‘El hombre sin piernas’ (Wallace Worsley, 1920). Esta última protagonizada por Lon Chaney, quien sería icono del terror de esa época con películas como ‘El fantasma de la ópera’ (Rupert Julian, 1925) o ‘El jorobado de Notre Dame’ (Wallace Worsley, 1923).  Compartió gran parte de su carrera con Tod Browning, considerado uno de los mejores directores del cine de terror. Y creador de grandes películas como ‘Drácula’ (1931) o ‘Freaks’ (1932), entre otras.

 

Con la llegada cine sonoro, todo cambió…

 

En 1927 se estrenó ‘El cantor de Jazz’, la primera película con sonido sincronizado. Esto revolucionó el cine y, por lo tanto, el terror. Hasta entonces, no se había podido escuchar gritar a una víctima o chirriar una puerta. Lo cual trajo un sinfín de nuevas formas de trasmitir miedo al espectador.

 

Poster de ‘El hombre invisible’

Los productores al ver el éxito de estas películas, comenzaron a producir sin parar. Particularmente, Universal Pictures fueron quienes más apostaron por este género y sacaron películas tales como ‘La momia’ (Karl Freund, 1932), ‘El hombre invisible’ (James Whale, 1933) o ‘El cuervo’ (Lew Landers, 1935). En esta época de Universal, los tres iconos del terror fueron Béla Lugosi, Boris Karloff y Lon Chaney Jr. Pero a partir de finales de los 40, el nivel de estos films entró en decadencia y por esto la productora decidió hacer películas de terror más próximas a la ciencia ficción de la mano de directores como Jack Arnold, John Sherwood o Virgil W. Vogel.

 

Fotografia de Terence Fisher

En estos años también se crearía una de las productoras más importante del género, Hammer Productions. Que es responsable de la financiación de grandes films de Terence Fisher (histórico director de terror) como ‘La maldición de Frankenstein’ (1957), ‘Drácula’ (1958) y ‘La Momia’ (1959).

 

Estos años también aparecieron directores muy relevantes en la historia del terror: Jess Franco, Mario Brava, Dario Argento, Alfred Hitchcock

 

Cine de terror de la Guerra Fría.

 

Por la decadencia de los personajes clásicos, el terror necesitaba un cambio que encontró en el denominado “terror de la Guerra Fría”. El cual se caracterizaba por el uso de subgéneros como el sci-fi, aliens, mutaciones radioactivas e invasiones catastróficas y apocalípticas. Con películas estadounidenses como ‘Vinieron de dentro de…’ (David Cronenberg, 1975) y ‘La invasión de los ultracuerpos’ (Philip Kaufman ,1978) o la japonesa ‘Gojira/Godzilla’ (Ishiro Honda, 1954).

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Escena de ‘La invasión de los ultracuerpos’

Durante esos años, justamente en 1968, se estrenó ‘La noche de los muertos vivientes’ (George Andrew Romero), película que traería la temática de zombis, tal y como la conocemos hoy en día. A estos se les sumaron otros seres terroríficos, como el hombre lobo vampiros, que lograron dar un soplo de aire fresco al género en cuestión.

Años 70 y 80.

 

Willian Friedkin da instrucciones a Linda Blair en el rodaje de ‘El exorcista’.

Después de la Guerra Fría, siguieron haciendo producciones en la línea de aquella época. Con películas como ‘Tiburón’ (Steven Spielberg, 1975) o ‘El exorcista’ (Willian Friedkin, 1973). Esta ultima es considerada, por muchos, como la película más terrorífica de la historia del cine. Además de ser la primera película del genero en ser nominada a mejor película en los Oscar.

 

Durante estos años también surgió una nueva temática: los poderes paranormales. La precursora de esto fue ‘Carrie’ (Brian De Palma, 1976), la cual adapta una novela de Stephen King. De Palma, en años posteriores, también se convertiría en icono del terror por largometrajes como ‘Vestida para matar’ (1980).

 

Además de esto, en 1977, se estrenó una de las películas mas relevantes del terror italiano, incluso internacional, ‘Suspiria’ de Dario Argento. La cual inspiraría a muchos directores del género en el futuro.

Poster de ‘Suspiria’

En 1979, de la mano de Ridley Scott, comenzó la saga de ‘Alien’, que narra la terrorífica lucha contra un monstruo extraterrestre indestructible.

 

Fotograma de ‘Viernes 13’

Los años 80 estuvieron acaparados por seriales de «terror adolescente», cintas sin grandes pretensiones artísticas, aunque sí económicas, dirigidas a un público muy determinado. Ejemplo de esto es ‘Viernes 13’ (Sean S. Cunningham, 1980).

 

Otra de las modalidades que aparecieron en esta época, fue el slasher.  Cuya característica principal era la presencia de un psicópata que asesina a gente. En este subgénero destacaron ‘Pesadilla en Elm Street’ (Wes Craven, 1984) o ‘Halloween’ (1978) de John Carpenter, quien se convertiría en una eminencia del terror en el futuro.

 

Jack Nicholson en ‘El Resplandor’

Otros largometrajes que destacaron en esta década fueron ‘El resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980), ‘El ente’ (Sidney Furie, 1981), ‘La cosa’ (John Carpenter, 1982), ‘Poltergeist’ (Tobe Hooper, 1982), ‘Re-animator’ (Stuart Gordon ,1985), ‘Hellraiser’ (Clive Barker, 1987).

 

Últimas tendencias.

 

Escena de ‘El sexto sentido’

En los años 90, destacan películas como ‘Entrevista con el vampiro’ (Neil Jordan, 1994), ‘Cube’ (Vincenzo Natali, 1997) o ‘Drácula’ de Francis Ford Coppola (1992). También es remarcable el surgimiento de dos directores importantes para el terror. En primer lugar, apareció el cineasta neozelandés Peter Jackson que con películas como ‘Mal Gusto’ (1987) y ‘Braindead’ (1992) consiguió hacerse hueco en el panorama cinematográfico internacional. Por otro lado está M. Night Shyamalan, que, aunque había estrenado algunas película anteriormente, consiguió cierta reputación con el estreno de la exitosa ‘El sexto sentido’ (1999).

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Retrato de Takashi Miike

Pero el hito más importante de esta década fue la explosión del terror asiático. Que con películas como ‘The ring’ (Hideo Nakata, 1998) o ‘Chakushin ari’ (Takashi Miike, 2003) consiguieron ganarse el beneplácito de la crítica internacional y situarse en la cima del terror contemporáneo.

 

Fotografia del director Guillermo del Toro

También cabe destacar el terror producido por países hispanohablantes. El cual ha tenido una notable mejoría gracias a directores como el mejicano Guillermo Del Toro o los españoles Alejandro Amenabar, Jaume Balagueró y J.A. Bayona.

 

En la entrada del milenio, como en todos los géneros, en el terror también tomaron fuerza las franquicias. Ejemplo de ello son ‘Scream’ (Wes Craven) y ‘Saw’ (James Wan). Esta última ya cuenta con 8 películas.

 

Como recurso para la reinvención del género, alrededor del nuevo milenio se vuelve común usar el tópico basado en supuestos hechos reales. Películas armadas con un montaje pobre, emulando el vídeo casero, pertenecen al llamado falso documental.

 

Fotograma de ‘El proyecto de la bruja de Blair’

Muchos filmes que giran en torno a la investigación, la tragedia y la aventura en primera persona constituyen la herencia de precursoras del estilo llevado a la fama por ‘El proyecto de la bruja de Blair’ (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), pero originado en 1979 con ‘Holocausto Canibal’ (Ruggero Deodato). Títulos posteriores realizados con esta técnica son ‘REC’ (Paco Plaza, 2007), ‘Cloverfield’ (Matt Reeves, 2008) y ‘Paranormal Activity’ (Oren Peli, 2008).

 

Para finalizar, en los últimos años ha acaparado muchos elogios la irrupción del terror nórdico.  Con peliculas como ‘Déjame entrar’ (Tomas Alfredson, 2008), ‘Vampyrer’ (Peter Pontikis, 2008).

 

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