Escena icónica de Viaje a la Luna
Dibujo hecho por George Méliès representando la famosa escena de Viaje a la Luna (1902)

El cine nació el 28 de diciembre de 1895, en París. Concretamente, en el Gran Café de la capital francesa, donde los hermanos Lumière realizaron las primeras proyecciones públicas de fotografía animada. Entre ellas, destaca la primera comedia de la historia «El regador regado» o la ya mítica «Llegada del tren a la estación Ciotat». La cual, según cuenta la leyenda, provocó la huida de parte del público, temeroso de que el ferrocarril de la pantalla se les viniera encima.

Fotograma de "La llegada de un tren a la estación de La Ciotat"
La llegada de un tren a la estación de La Ciotat (1895, Louis Lumière)

Las cintas se exportaron en seguida y en pocos meses ya se podían ver en Londres, Berlín o Nueva York. Sin embargo, los Lumière no creían en su invento como en algo revolucionario, sino como un instrumento de laboratorio. Pensaban que el público general perdería el interés una vez se acostumbrara a los efectos del movimiento en pantalla.

Fotografía de los hermanos Lumière
Auguste y Louis Lumière

Quien si pensó que podría revolucionar el espectáculo fue George Méliès. Un reputado prestidigitador y director de teatro al que los propios Lumière invitaron a una de sus proyecciones. Méliès quedó tan asombrado que trató de comprarles el invento, pero ante la negativa tuvo que conformarse con un aparato técnicamente inferior.

Aún así y gracias a las mejoras que él mismo realizó, pudo comenzar a rodar películas donde implementaría todo tipo de recursos de sus espectáculos teatrales de ilusionismo.  Siendo pionero de los efectos especiales en el cine con técnicas de sustitución, explosiones de humo o un primitivo stop-motion. A través de estas innovaciones,  crea la primera cinta de Ciencia Ficción, «Viaje a la luna» (1902), basada en las obras de Julio Verne y H.G. Wells.

George Méliès
George Méliès (c. 1890)

Sin duda,  fue un flash para la época, inspirando a multitud de obras que se extienden hasta hoy en día. Pues la imagen del cohete impactando en el ojo de la luna sigue presente en la consciencia cultural colectiva más de un siglo después.

Este creador incansable también fue precursor del género fantástico, de la comedia del slap-stick e incluso del surrealismo. Como puede apreciarse en diversos metrajes de su muy extensa filmografía. Compuesta por más de trescientas obras y solo interrumpida tras el estallido de la Primera Guerra Mundial y la consecuente ruina de la productora de Méliès.

Aunque su carrera acabó allí, su imaginario y creatividad pervivieron influyendo a incontables autores y ofreciendo nuevas perspectivas a este arte naciente. Por todo ello, es considerado como el primer «Homo Cinematographicus» de la historia.

¿Quién fue entonces la primera «Feminus Cinematographicus»?

Pues una mujer francesa llamada Alice-Guy Blaché cuyo aporte a la cinematografía mundial no puede pasarse por alto. Es reconocida ampliamente como la creadora del primer film narrativo y de ficción «El hada de las coles» creado en 1896. Un film que mezcla el folclore francés y la fantasía adelantándose en los efectos especiales e inspirando al mismísimo Méliès. Traspasó barreras subvirtiendo tópicos y transgrediendo los valores de la época en metrajes como «A sticky woman»  o «The consequences of feminsim» ambos de 1906.

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Alice Guy-Blaché

También fue precursora del montaje y la sincronización sonora, creando una compleja técnica que tomaba el gramófono como base. Más tarde, marchó a Estados Unidos y rodó una de las primeras películas cuyo reparto estaba compuesto completamente por afroamericanos «A Fool and His Money» (1912).

Es curioso como una figura tan relevante en la historia del cine ha sido olvidada, a pesar de que en su día llamó la atención de ilustres personalidades como el ingeniero Gustave Eiffel o el astrónomo León Gaumont y que gozó de éxito entre el público internacional. Llegó a ser ya no solo la primera directora del cine, sino también la primera productora ejecutiva de la historia del cine. Pues creó varias productoras independientes para mantener su libertad creativa.

Desgraciadamente, al igual que Méliès, su carrera acabó tras la crisis del conflicto bélico, pero su obra traspasó culturas y llegó a influir en otros gigantes de la historia del cine como fueron Sérguei Eisenstein o Alfred Hitchcock.

Influencias de Guy-Blaché en el proceso creativo de Eisenstein extraído del documental Be Natural: The Untold Story of Alice Guy-Blaché (2018)

Pero volviendo atrás, en 1897, ya se dio la primera crisis que acabaría con las esperanzas creativas de muchos autores. Propiciada por la inseguridad de las proyecciones que produjo el incendio del Bazar de la Caridad de París. Un accidente provocado por la lámpara del proyector que abrasó a 200 personas de la alta sociedad.

Otra causa menos dramática de esta crisis, fue la falta de variedad en las proyecciones y la consiguiente pérdida del interés de las clases dominantes en Francia. El cine deja de ser un espectáculo de alta cultura para pasar a las barracas de feria en pequeñas localidades donde impresionar al vulgo con efectismos y trucos de montaje.

No obstante, la expansión del cinematógrafo daba sus frutos en Inglaterra. Allí, seguían con el modelo de barraca de feria y ”music halls” aunque a su vez aparecía una ola de pioneros agrupados en la llamada Escuela de Brighton.

Estos creadores realizarían atrevidos experimentos como el emocionante corto filmado desde un automóvil por parte de Robert William Paul. O bien la labor de James Williamson y George Albert Smith que usarían planos más cortos en la misma escena añadiendo matices emocionales y dando inicio al principio de montaje por corte. Usarían, además, otras formas de visión escénica desde una lupa a un telescopio.

James Williamson
James Williamson

Williamson, por su lado, buscando reconstruir un evento de la realidad dividió los 5 minutos de cinta en 4 partes articulando su lenguaje de planos y contraplanos para mostrar a atacantes y atacados en su obra «Attack on a China mission» de 1900. En esta, un pañuelo agitado por una mujer sirve de aviso a las tropas británicas para salvar a los sitiados, que lo convierte en el germen de uno de los hallazgos del cine primitivo como es la persecución.

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A diferencia de Méliès, los autores ingleses de Brighton ruedan al aire libre (Méliès siempre lo hacía en estudio) usando un estilo realista que no rehuía la temática social. Además, abren el camino para todas las salvaciones y películas de aventuras. Como ejemplo tenemos Matrimonio en auto de Alfred Collins donde emplea el campo-contraplano, el travelling (El primer travelling se realiza al rodar desde una góndola de Venecia por Alexandre Promio) y la elipsis.

No obstante, a pesar de la innovación de los ingleses, va a ser otro francés el que se lleve la palma en la industria y nunca mejor dicho. Charles Pathé, al igual que Thomas Edison en América, será el primero en convertir el cine en un proceso empresarial. En 1897, después de probar en solitario, acaba por asociarse con su hermano, y funda la Société Pathé Fréres, uno de los primeros estudios cinematográficos de la historia.

Entre sus grandes aciertos está la contratación de Ferdinand Zecca como responsable de producción. Zecca procedía del mundo de las variedades como Méliès, pero inspirándose en los hallazgos de la Escuela de Brighton, dividió el trabajo creativo (antes el director hacía más o menos de todo) y desarrollando formatos populares la Pathé se convirtió en la más poderosa empresa cinematográfica del mundo de los años 1903 a 1909.

Ferdinand Zecca y Charles Pathé
Ferdinand Zecca junto a Charles Pathé (c. 1909)

Zecca no era muy refinado, pero acertaba con las fórmulas populares, siendo “La vie et la passion de Jésus-Christ” de 1902-1904 su gran éxito. La Pathé, pasó de ganar 345.000 francos en 1900 a 24 millones de francos en 1907. Gracias  a tener sucursales en todo el mundo (de Barcelona a Calcuta) iniciando las industrias fílmicas de más de un país (Japón, Brasil, India…).

La Pathé vio que le había funcionado tan bien la expansión horizontal que acabó por expandirse a lo vertical controlando la fabricación de la película, los aparatos e incluso, las salas de exhibición.

A partir de 1907, Pathé decidió dejar de vender sus películas y concedió su exclusiva a 5 compañías ligadas a sus intereses.

Así, la industria cinematográfica perfilaba sus 3 ramas: producción organizada, distribución por alquiler como comercio al por mayor y exhibición al por menor. Además, las salas de exhibición empezaron a ser locales estables con un público más exigente y géneros fílmicos diferenciados que llevaron a La Pathé a evolucionar.

Estos primeros cambios hacia la industrialización y el asentamiento del cine en la cultura popular serán la clave para el desarrollo económico a nivel mundial.

En la siguiente entrega repasaremos la aparición de los monopolios y la respuesta del cine de autor. Cuestiones que aún resuenan con fuerza en la actualidad, confirmando una vez más la importancia de revisar el pasado para comprender nuestra realidad.

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La historia del cine continuará…

Documentación básica:

  • GREEN B. PAMELA, Be Natural: The Untold Story of Alice Guy-Blaché, Documental, Historia del cine, Estados Unidos, 2018.
  • SÁNCHEZ NORIEGA, José Luis, Historia del cine. Teoría y géneros cinematográficos, fotografía y televisión, Alianza Editorial, Madrid, 2002.
  • SÁNCHEZ VIDAL, Agustín, Historia del cine, Historia 16, Madrid, 1997

Articulo co-escrito con Max y Vicky von Cacahuete.